Historia de Uddhalaka

En un rincón perdido de la tierra hay una gran montaña conocida por Gandhamadana, en cuyas cumbres se eleva un árbol colosal donde vivía el gran rishi Uddalaka. Desde muy joven había aspirado a alcanzar la sabiduría por su propio esfuerzo. Por aquel entonces, todavía tenía un entendimiento escaso y una mente muy inquieta, aunque estaba dotado de un corazón puro y bondadoso. Practicaba continuas penitencias, estudiaba las escrituras y frecuentaba la compañía de los santos, por lo que su sabiduría se desarrollaba rápidamente.

Un día, sentado en un lugar solitario, reflexionaba: ¿qué es la liberación, qué se considera el objeto más preciado que se puede conseguir y que nos libra del sufrimiento y de la reencarnación? Cuando Uddalaka terminó la reflexión se sentó en posición de loto y continuó la meditación con los ojos entornados. Entonces usó la sílaba sagrada Om de tal forma que sus vibraciones le inundaron de Ser hasta la coronilla. Como primer paso de su práctica, exhaló totalmente la respiración. Era como si su fuerza vital o prana le hubiera abandonado por completo y flotara en el estado de la conciencia pura. El fuego que brotó en su corazón abrasó todo su cuerpo.

En el segundo paso de su práctica de la sílaba sagrada Om, alcanzó el estado del equilibrio y consiguió una retención espontánea de prana, sin agitación o vibración alguna. La fuerza vital quedó quieta, como si no estuviera dentro ni fuera, delante o detrás. Después de reducir su cuerpo a cenizas, el fuego le consumió por entero y se desvaneció en el aire; sólo quedaron visibles las propias cenizas. Era como si los huesos se hubieran convertido en alcanfor. Estas cenizas fueron arrastradas por un viento poderoso y dispersadas en el espacio.

En un tercer paso de su práctica, cuando la palabra sagrada Om alcanzó la culminación de su tranquilidad esencial, volvió a inspirar, es decir, a atraer la fuerza vital a su interior. Después, esta fuerza vital, que había estado en el dichoso centro de la conciencia, volvió a expandirse por el espacio como una fresca brisa. Estas fuerzas alcanzaron la región de la luna y desde allí proyectaron benéficos rayos que hicieron llover de nuevo las cenizas del cuerpo que el viento había dispersado por el espacio.

Al instante, de aquellas cenizas brotó el cuerpo luminoso del Señor Vishnú con cuatro brazos. Uddalaka tomó entonces la forma de la divinidad, todo su Ser se transformó en la divinidad. La fuerza vital saturó su kundalini interior que subía por su cuerpo siguiendo una espiral. El cuerpo de Uddalaka, que seguía sentado en loto, se encontró totalmente purificado, consolidó su postura, controló totalmente sus sentidos y procedió a liberar completamente a su conciencia de todo movimiento del pensamiento. Con su mente libre de cualquier distracción, sus ojos semicerrados, quietos y sin movimiento alguno, su mente firme en el silencio interior y las dos fuerzas vitales, prana y apana, en completo equilibrio, retiró sus sentidos del contacto de los objetos, como el aceite se separa de la semilla. Tomó conciencia de las tendencias mentales producidas por las experiencias pasadas y la conciencia perdió todo condicionamiento alcanzando una pureza definitiva. Después cerró firmemente el ano y los otros orificios del cuerpo, y con su fuerza vital y conciencia libres de toda exteriorización por medio de una perfecta disciplina, introdujo su mente en el corazón o hridayam.

Ésta es una breve pero magnífica exposición de Hatha Yoga o Kundalini Yoga, extraída del libro del Yoga Vasihtha, que demuestra el poder del pranayama. El yoga que se imparte en occidente no tiene nada que ver con la tremenda significación de esta conmovedora catarsis que es el auténtico Asthanga Yoga. Es buen momento aquí para recordar que cada asana es una meditación en sí, cada asana nos trae un conocimiento particular, no son meras posturitas de contorsionismo, equilibrio o fuerza de las que debamos exhibir en un circo.

Asthanga Yoga significa simplemente yoga de las 8 partes. No hay que confundirlo con el Asthanga de Patajñali cuyas 8 partes son: Yama, Niyama, Asana, Pranayama, Pratyajara, Dharana, Dhyana y Samadhi.

El Asthanga Yoga del rishi Vashistha

  • Mudra. Gesto reflexológico-astrológico hecho con las manos o cuerpo.
  • Puja. Oración. Técnica para el desarrollo del amor devocional, prema bakti.
  • Mantra. Vocalización o mentalización de sonidos sagrados para terapia de la mente y las emociones.
  • Pranayama. Expansión y canalización de la energía a través de la respiración. Técnica base para la catarsis.
  • Kriya. Catarsis. Actividad de purificación profunda del cuerpo físico, emocional y mental.
  • Asana. Posiciones que nos llevan a determinados conocimientos tras su mantenimiento cómodo e indefinido.
  • Yoga nidra. Yoga del sueño consciente. Nidra es el estado de consciencia entre el sueño y la vigilia.
  • Samyana. Concentración, contemplación y meditación simultáneamente.


Tantra para Devis

El Tantra se transmite practicando lo estudiado. Experimentamos desde nuestra vida no tanto para mejorar, sino para reconocer la belleza que llevamos dentro: el Ser auténtico. La sociedad crea e infla el EGO y éste es la gran mentira que nos roba la belleza, pero que, a la vez, nos ayuda a movernos en ella.

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Conoce al autor

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Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
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