El desayuno perfecto: la Crema Budwig

Hace ya años que falleció nuestro querido Víctor. Uno de los iniciadores de la Escuela Tántrica Sivaíta. Falleció de un tipo de cáncer muy agresivo llamado Condrosarcoma, un tumor maligno y muy agresivo que le afectaba a la parte superior del hueso de la pierna derecha. Con fuertes deseos de vivir, probó muchas terapias, incluida la que vende el Sistema Médico oficial, la mafia de políticos y farmacéuticas, que le permitió darse cuenta que no sólo no servía para nada sino que lo empeoró muy rápido. En su búsqueda, nos dejó unas perlas de sabiduría que casi lo sanaron por completo. Los médicos oficiales le daban una esperanza de vida de máximo un año pero sobrevivió con buena calidad de vida 5 años y casi logra vencer el cáncer. Una de esas perlas de sabiduría es la Crema Budwig.

El Dr. Otto H. Warburg: la historia comienza con un premio nobel

Otto H. WarburgOtto Heinrich Warburg (1883 - 1970) fue un fisiólogo alemán. En 1931 recibió el premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus investigaciones sobre el citocromo. Los citocromos son proteínas que desempeñan una función vital en el transporte de energía química en todas las células vivas. Las células animales obtienen la energía de los alimentos mediante un proceso llamado respiración aeróbica; las plantas capturan la energía de la luz solar por medio de la fotosíntesis.

Warburg estaba doctorado en Química y aunque posteriormente estudió Medicina dedicó su vida a la investigación. Hizo más de una decena de importantes descubrimientos bioquímicos que significaron un gran avance en la interpretación de mecanismos orgánicos fisiológicos. Pero Warburg, mientras investigaba la respiración celular, encontró un proceso anómalo que se desarrollaba en los tumores, es decir, descubrió la diferencia que existía entre el metabolismo realizado por las células normales y el realizado por las cancerosas. Estas son algunas de sus observaciones:

  • Estas células podían reproducirse sin oxígeno y su forma de obtener la energía era utilizando la glucosa por medio de la glucólisis anaeróbica o fermentación.
  • La cantidad de energía obtenida por esta vía es muy inferior a la obtenida por respiración aeróbica, lo que va produciendo un lento debilitamiento del organismo, que no recibe la cantidad de energía necesaria para su correcto funcionamiento.
  • Como consecuencia de la fermentación se producen unas sustancias de desecho: etanol y ácido láctico, fundamentalmente. Estas sustancias crean un entorno ácido alrededor de las células cancerosas, que favorece su desarrollo.
  • La capacidad propia que tiene el organismo para que las células anómalas realicen apoptosis, -forma de muerte celular; proceso fisiológico en que las células que ya no son útiles o son defectuosas se autodestruyen-, se inhibe mientras haya glucólisis anaeróbica.

En su obra “El Metabolismo de los Tumores” Warburg demostró que todas las formas de cáncer se caracterizan por dos condiciones básicas: la hipoxia, -falta de oxígeno-, y la acidosis. -excesiva presencia de ácidos en sangre o tejidos, medida como pH inferior a 7-. Según Walburg este metabolismo alterado, por la incapacidad e introducir oxígeno en la célula, es el origen del cáncer y no una consecuencia, como por aquel entonces pensaba el mundo científico. Dicho con sus propias palabras:

Una célula sana privada de oxígeno durante un periodo largo de tiempo se ve obligada a cambiar su patrón metabólico para sobrevivir, de manera que utilizará glucosa y realizará una fermentación anaeróbica.

A partir de esta idea Warburg se dedicó a investigar la forma de introducir el oxígeno en las células para interrumpir la glucólisis anaeróbica y confirmar que se detendría el tumor. Tenía la certeza de que los ácidos grasos eran imprescindibles para el funcionamiento de las enzimas encargadas de su transporte a través de la membrana celular. Hizo intentos utilizando grasas, como el ácido butírico, pero todos fueron fallidos. Hoy sabemos que su error fue utilizar una grasa saturada. Murió en 1970 a los 87 años de edad.

La Dra. Johanna Budwig: una autoridad en grasas y aceites

Johanna BudwigSiete veces nominada al premio Nobel de medicina, Johanna Budwig (1908 - 2003) era Química y Farmacéutica y estaba doctorada en Física. Una pregunta importante sería ¿cómo es posible que se le nomine al Nobel tantas veces y no se le conceda ninguno? La respuesta simplista de es mujer no me vale, hay muchas mujeres con el Premio Nobel, por ejemplo, Marie Curie que se le concedió dos veces. Cuando se trata de las mafias del Sistema suelo pensar mal y normalmente acierto.

Fue la primera persona en clasificar las grasas según su composición. Trabajó como Experta Consultora del Instituto Federal Alemán de Investigación de las Grasas y fue considerada la mayor autoridad mundial sobre grasas. Estudió las grasas hidrogenadas y otras grasas desnaturalizadas, y sus conclusiones fueron muy claras, los efectos de estas grasas sobre la salud eran nefastos. Es decir, que ya por los años 50 la Dra. Budwig nos advertía del peligro de las grasas hidrogenadas. Han pasado 60 años y seguimos viendo estas grasas en la composición de la mayoría de los alimentos industriales.

La Dra. Budwig, utilizando sus conocimientos sobre grasas, repitió los experimentos del Dr. Warburg, pero sustituyendo la grasa saturada por grasas poliinsaturadas, hasta que en 1952, encontró el ácido linoléico y el ácido linolénico. Estos ácidos grasos esenciales, presentes en muchos alimentos vegetales y pescados azules salvajes, era lo que hubiera necesitado Warburg para introducir el oxígeno a la célula.

Los ácidos grasos esenciales son moléculas grasas que nuestro cuerpo no puede fabricar y necesitan ser aportadas por la alimentación. A partir de ellas el organismo es capaz de generar otras grasas necesarias para la vida. Dicho con sus propias palabras:

La importancia de estos ácidos grasos reside en que constituyen complejos lipoprotéicos que forman una bicapa en las membranas celulares, lo que les confiere la capacidad de actuar como un filtro y proporcionar permeabilidad a la membrana, que permite la entrada de oxígeno y nutrientes y la salida de sustancias de desecho. Pero además, aportan una carga eléctrica negativa a la membrana, necesaria para atraer el oxígeno, indispensable para la respiración celular aeróbica. La presencia de grasas hidrogenadas en la membrana, altera dicha permeabilidad, se hace más dura y menos fluida, así que la mayoría de los desechos quedan dentro y el oxígeno no puede entrar. Es así como la célula se autointoxica y sufre hipoxia llevando con el tiempo al desarrollo de enfermedades degenerativas y cáncer.

Utilizando estos ácidos grasos, Budwig, fue capaz de reparar la membrana celular dañada, haciéndola más permeable y permitiendo el paso del oxigeno, y de esta manera devolver a las células cancerosas, la capacidad de realizar un correcto  metabolismo aeróbico y, en consecuencia, convertirlas en células normales.

En el aceite de lino, Budwig, encontró la equilibrada combinación de los ácidos grasos linoléico y linolénico, que le convierten en un gran captador de oxigeno, capacidad que no tienen otros aceites vegetales. En 1952 Budwig reconoció que estos ácidos grasos eran el factor decisivo en la función respiratoria, lo cual constituía la segunda parte de la Ecuación de Warlburg.

Llegados a este punto, faltaba encontrar la forma en que estos ácidos grasos llegasen hasta las células. Tanto el aceite de lino como el intestino tienen una carga eléctrica negativa, así que este aceite por si solo no puede ser absorbido por el intestino. Esto explica porque este aceite tomado en ayunas puede producir diarrea. Así que, Budwig buscaba una sustancia con la que el aceite de lino formase una emulsión hidrosoluble capaz de atravesar la barrera intestinal y llegar a las células. Observó que esta propiedad se conseguía gracias a proteínas ricas aminoácidos azufrados, que aportarían carga positiva a la emulsión y así podría superar el obstáculo. El alimento que reunía estas condiciones era el requesón bajo en grasa. De esta mezcla nace la famosa Crema Budwig.

Con esta crema, como fundamento de su dieta, trató a más de dos mil personas, con un porcentaje de éxito del 90%, no solo de cáncer sino de todo tipo de enfermedades degenerativas. Quizás parte de ese éxito estaba en que esas personas eran atendidas por ella misma, vivían en su clínica y solo podían comer lo que ella les indicaba. Esta actividad le creó muchos problemas. Tuvo que estudiar medicina para poder abrir legalmente esta clínica. Tuvo que atender continuas demandas judiciales de médicos, -interesados únicamente en ganar dinero y proteger el Sistema-, que la denunciaban por llevarse a enfermos desahuciados a su casa para recibir su tratamiento, abandonando el dogma oficial.

Los juicios los ganaba siempre porqué la evidencia hablaba por si sola, se presentaba en el juicio con el enfermo desahuciado, pero ya curado. Es importante hacer constar que el tratamiento completo de la Dra. Budwig, no se reducía solo a la crema, incluía también otros aspectos, imprescindibles para completar el tratamiento:

  • El principal, es el cambio en los hábitos de vida y especialmente de la dieta. Recomendaba su crema como aporte de ácidos grasos y también era necesario el consumo de frutas y vegetales crudos, de origen orgánico preferentemente, y evitar al máximo tomar alimentos procesados y con aditivos, -azúcar, grasas animales, mantequilla, margarina, alcohol, café, tabaco, pescado de piscifactoría, embutidos, fritos… lo que hoy llamamos comida basura-. El requesón, es el único derivado lácteo que está permitido en la dieta.
  • Asimismo es imprescindible tomar el sol diariamente unos 10 min. Budwig pensaba que la energía solar era necesaria  para iniciar el Ciclo de Krebs, -sucesión de reacciones químicas que forman parte de la respiración celular aeróbica-, decía “si uno tiene suficiente cantidad de ácidos grasos en el cuerpo se comportará como una antena receptora de electrones, en cambio si tiene exceso de grasas saturadas no podrá recargarse adecuadamente”. Muy interesantes son sus reflexiones sobre la absorción de fotones de la energía solar en las plantas y su permanencia en los alimentos cargándolos electrónicamente.
  • Realizar ejercicio físico adecuado a cada caso, tener un descanso reparador y una actitud mental ecuánime ante el teatro de la vida.

La Dra. Budwig no recibió ningún apoyo y sus descubrimientos fueron despreciados, atacados y silenciados como es habitual en la Historia de la Humanidad al igual que todos aquellos grandes personajes que aportan algo evolutivo a la Vida. Si hubiera vivido en la Oscura Edad Media, la hubieran quemado viva junto al resto de científicos, y mujeres sabias llamadas demagógicamente brujas, que fueron asesinados. Murió en 2003 a los 95 años.

La Dra. Katherine Kousmine: la creación de un método

Katherine KousmineLa Dra. Catherine Kousmine (1904 - 1992), suiza pero de origen ruso. Se interesó por conocer el origen del cáncer y se decidió a investigar en su propia casa con ratones traídos del Instituto Curie de Francia, que desarrollaban cáncer de mama. Como no podía costear la dieta que llevaban allí, con comprimidos nutritivos, los alimentaba con pan seco, trigo integral, zanahorias crudas y levadura de cerveza. La sorpresa fue que los ratones no enfermaban sino que los tumores que padecían, remitían.

Así se iniciaron sus investigaciones que duraron 17 años y gracias a ellas pudo constatar: 

  • La necesidad y la relevancia de alimentos crudos y naturales en la alimentación diaria, que se confirman como la mejor manera de mantener en perfecto estado la barrera intestinal y un pH óptimo para el organismo.
  • La alimentación moderna es rica en alimentos desvitalizados, grasas artificiales y desnaturalizadas, con exceso de hormonas inyectadas artificialmente en los animales, azúcares, alimentos refinados y manipulados, todos ellos son comprobados generadores de toxinas y acidez en el organismo.
  • La insuficiente ingesta de nutrientes vitales, entre ellos los ácidos grasos poliinsaturados, que son sistemáticamente destruidos al calentarlos y manipularlos industrialmente.

La Dra. Kousmine fue aplicando sus descubrimientos en pacientes de todo tipo de enfermedades degenerativas, autoinmunes y cáncer. En todos ellos encontró errores alimenticios que producían un escaso o defectuoso funcionamiento del sistema inmunológico. El objetivo de su tratamiento era recuperar la capacidad de asimilación, eliminación y defensa de su organismo.
Según ella los tumores se comportan como un vertedero donde se recogen todas aquellas sustancias tóxicas que el organismo no puede eliminar y, de esta manera, evitar que se diseminen por el cuerpo.

Como consecuencia de sus investigaciones y su experiencia con pacientes, creó el famoso Método Kousmine. Describirlo aquí sería muy extenso y existe abundante bibliografía. Pero hay dos puntos que me parecen muy importantes y quiero resaltar:

  • Para ella era fundamental el correcto funcionamiento del intestino como barrera. “No hay enfermedades degenerativas, sin intoxicación crónica del intestino”, decía. Una dieta inadecuada hace que las células epiteliales del intestino no se renueven con normalidad, -cada 3-4 días- y, por tanto, su función como barrera no se realiza correctamente, ya que se vuelve más porosa y permite el paso a sustancias indeseables como toxinas y bacterias hacia la sangre y la circulación linfática.
  • Otra preocupación de la Dra. Kousmine era la alteración del pH corporal. Por ello se oponía a los alimentos procesados, grasas saturadas, azúcares, harinas refinadas. Decía que todos ellos eran alimentos “desvitalizados”, que alteran el pH natural del organismo, acidificándolo. Si la sangre no tiene elementos para contrarrestar esta acidez debe recurrir a la reserva  alcalina del cuerpo, que son los huesos, dientes y tejidos para equilibrar el pH, corriendo el riesgo de desmineralizar estas partes del cuerpo. Por ello diseñó una dieta alcalinizante.

Dentro de su pauta de tratamiento dietético incluyó Crema Budwig, sobre la que hizo algunas variaciones para convertirlo en un desayuno completo. Después de hacer la emulsión añadía cereales y semillas oleaginosas recién molidas y el zumo de medio limón. Para endulzar utilizaba plátano maduro o miel,  y finalmente terminaba agregando fruta de temporada.

Jóvenes médicos, alumnos de la Dra. Kousmine, crearon la asociación médica internacional AMIK en 1985 que continúa trabajando y difundiendo su método En 1992 a los 88 años falleció la Dra. Kousmine, ningún medio de comunicación médico oficial hizo una reseña al respecto.

Reflexión de la Dra. Kousmine

Estamos preocupados con la herencia genética, las enfermedades que podemos heredar de nuestros padres o la que podamos dejar a nuestros hijos. Escuchamos noticias, que nos llenan de esperanza, en cuanto a nuevos descubrimientos sobre genes causantes de enfermedades o nuevas terapias. Pero no prestamos atención a la verdadera herencia que damos a nuestros hijos: los hábitos alimentarios. 

Los genes no determinan si vas a enfermar, sólo son responsables de la predisposición. La activación de dichos genes se debe a marcadores epigenéticos como la alimentación.

Alimentarse correctamente es un ejercicio de responsabilidad con nosotros mismos y con nuestros hijos. Practicar un estilo de vida saludable crea un hábito familiar, una conciencia de autocuidado y de respeto a nuestro cuerpo. Unas buenas costumbres que mantendrán tus hijos en la edad adulta. Cuanto antes se comience más fácilmente se podrá mantener dichos correctos hábitos incluso cuando sean adolescentes y la presión de los normales y su comida basura sea muy fuerte.
Por ello, no podemos restar importancia a los alimentos y/o pseudoalimentos que tomamos día tras día. El objetivo de una dieta sana debe ser evitar la acumulación de sustancias tóxicas y desechos ácidos en el cuerpo, que son producto del metabolismo de alimentos que deberíamos eliminar de nuestra dieta.

Nuestra receta

Por la red encontrarás muchas recetas, la nuestra es la siguiente:

  • Requesón orgánico de cabra bajo en grasa.
  • Aceite de lino virgen extra obtenido mediante prensado en frío.

Batir enérgicamente 150 gramos de requesón con dos cucharadas soperas de aceite de lino hasta que quede una emulsión en la que no sean capaces de identificarse ambos ingredientes. Puedes tomar esta crema 3 o 4 veces al día, pero si no estás enfermo, si tu objetivo es mejorar la calidad de tu vida y yoga, con una vez es suficiente.

Puedes hacer variaciones al gusto cambiando o combinando los aceites de lino, sésamo y oliva y el requesón con kéfir. Si tomas la mezcla por la noche te darás cuenta que sirve para tener mejor calidad de sueño, adelgazar y tener un sistema osteomuscular más fuerte. Nota que la proteína de suero de leche es un polvo por lo que tendrás que agregar un poco de agua para disolver.

Una vez hecha la emulsión de requesón y aceite de lino puedes añadir los siguientes ingredientes orgánicos al gusto y molidos previamente:

  • Quinoa.
  • Amaranto.
  • Semillas de lino.
  • Semillas de chía.
  • Semillas de sésamo.
  • Semillas de girasol.
  • Levadura de cerveza.
  • Nueces, almendras o avellanas.
  • Puedes añadir también fruta fresca de temporada como manzana, pera o plátano y pasas de uva, melocotón o arándanos. Esto último no es necesario moler.

Detalles importantes

  • El aceite de lino, una vez abierto se debe conservar en la nevera, ya que por ser poliinsaturado se enrancia enseguida y por esta misma razón no debe durar más allá de un mes, es decir, al mes de abierto hay que desecharlo. Puedes alternar con aceite de sésamo o de oliva, siempre virgen extra obtenido mediante prensado en frío.
  • El requesón de cabra bajo en grasa y el aceite de lino deben batirse enérgicamente hasta conseguir una mezcla homogénea, así conseguiremos que sea hidrosoluble, de lo contrario no estaremos obteniendo el resultado terapéutico deseado.
  • Asegúrate de que el requesón está libre de pesticidas, hormonas, antibióticos, etc. Esas cosas tan fabulosas que ponen amablemente en los alimentos para hacerte enfermar, y por tanto, contribuir al negocio del Sistema.
  • Si buscas terapia porque tienes una enfermedad degenerativa, crónica o cáncer tienes que tomar la crema 3 o 4 veces al día. Sólo puedes usar aceite de lino y requesón de cabra bajo en grasa. Sin las variantes que hemos dicho. Y debes consultar a un médico ayurveda, nosotros no somos médicos.
  • Antes usábamos cereales como la avena, pero ya dejamos de usarlos por ser transgénicos. Monsanto, y su increíble capacidad de contaminarlo todo, con el apoyo del gobierno gringo y resto de gobiernos parásitos y esclavos planetarios. Pretende que la base de la alimentación, los cereales, sean transgénicos de manera que así podrán controlar con más facilidad nuestras enfermedades, su gran negocio. Por tanto, recomendamos abstenerse de consumir todo tipo de cereal: arroz, avena, trigo, centeno, cebada y granos como la soja. La quinoa y el amaranto, de momento resisten los intentos de contaminación, en internet hay muchas noticias al respecto.
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Para recordar: 
  • El gran negocio del Sistema es la enfermedad.
  • En el aceite de lino, Budwig, encontró la equilibrada combinación de los ácidos grasos linoléico y linolénico, que le convierten en un gran captador de oxigeno, capacidad que no tienen otros aceites vegetales.

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Conoce al autor

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Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
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